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Patrimonio histórico-artístico


  • Castillo-fortaleza. El más antiguo de los bienes culturales, en el centro de Lopera, es su castillo calatravo. Datado en el siglo XIII y perteneciente a la Orden de Calatrava, tiene forma de pentágono irregular, aunque ha sufrido varias remodelaciones. Tiene cinco torreones, dos cuadrados y tres cilíndricos. Posee dos torres (Santa María y San Miguel) que están rodeadas de un recinto amurallado. Fue declarado monumento histórico y bien de interés cultural en el año 1991 y ha sido utilizado como vivienda, bodega de vino y desde hace tan sólo unos años como salón para banquetes de boda por una conocida empresa hostelera de la localidad. El 28 de febrero de 2000 se constituyó la Plataforma Ciudadana en Defensa del Castillo de Lopera con el objetivo de conseguir que esta fortaleza pasara a titularidad municipal, que sucedería el día 27 de Diciembre de 2002. En la actualidad se encuentra en proceso de restauración.
  • Monumento a los brigadistas. Se levantó en 1999 y es el único monumento en España construido para conmemorar las bajas de los brigadistas internacionales que se produjeron en los enfrentamientos de la guerra civil, donde perdieron la vida personajes importantes. En la batalla de Lopera, los días 27 y 28 diciembre del 1936, fallecieron el escritor Ralph Winston Fox (1900-1936) y el poeta Rupert John Cornford (1915-1936), miembros de la generación "Writers of Thirties".
  • Baluartes de la Guerra Civil. Lopera constituyó el escenario de una de las batallas más importantes en el llamado Frente de Andalucía durante la Guerra Civil Española. La contienda convirtió a Lopera en una de las localidades más ricas en patrimonio de guerra de la zona representado por desechos bélicos, nidos de ametralladoras, polvorines, trincheras y búnkers antiaéreos, en los Pagos de Valcargado, Arroyo Salado o las Esperillas. Dentro de la ciudad existen diferentes refugios urbanos.
  • Ayuntamiento. Se construyó en el año 1605. Su estilo es de orden toscano. Se configura en dos plantas con vanos rectangulares y simétricos al eje axial, posee una hermosa espadaña y una portada de orden toscano en donde además podemos encontrar un escudo de Felipe II sobre el que se sitúa el balcón.
  • Iglesia de la Purísima Concepción. De elegante factura gótica, interiormente se divide en tres naves, la central con cabecera plana, separadas por pilares circulares. Se cubre con bóvedas ojivales de rombo central, en la parte central, y bóvedas estrelladas en los laterales. A la etapa barroca pertenece tanto el artesonado de la sacristía, como el camarín del Sagrado Corazón de Jesús, donde se dan cita columnas corintias, placas decoradas con hojas carnosas y juegos de líneas cóncavas y convexas. Exteriormente se diferencian volúmenes y la refuerzan contrafuertes. La torre es ochavada y se modula por alturas adoptando forma octogonal, cuerpo circular para campanas y chapitel apuntado. La portada norte, con arco rebajado y moldurada verticalmente, conserva un marco decorativo de reminiscencias árabes. La portada principal, más artística, enfatizada por una suave escalinata y robustos contrafuertes, exhibe lexicografía gótica isabelina. Verticalizada en su composición, se articula a partir de un arco trilobulado al que ampara un arco de medio punto rebajado, baquetones piramidales, cierre en hastial y óculo abocinado. En el cuerpo superior presenta un estilizado arco conopial con cintas cruzadas y tres esculturas bajo dosel, intercaladas entre arcos ojivales. La iglesia parroquial no sólo es importante arquitectónicamente, sino también por las esculturas y objetos sacros que atesora. El sepulcro de Marina Fernández de Torres, madre del comendador Pacheco, obra renacentista de 1547 de Juan de Reolid, es un interesante sarcófago con escultura yacente, figuras laterales recostadas, altorrelieve de San Juan en el tímpano, columnas corintias sobre plinto y escudo familiar. También sus retablos merecen mención: el de del Carmen, del siglo XVII, presenta un cuerpo con vano de medio punto, columnas toscanas y entablamento; el central, del XVIII, separa sus calles con columnas corintias y lo corona un frontón triangular con pináculos; el más importante, el de San Antonio, protobarroco, se ordena en tres calles mediante pilastras planas, la decoración es menuda y su centro lo ocupa la imagen del santo titular. Del siglo XVIII son algunas de sus destacadas "artes menores", como la pila bautismal en mármol negro, el aguamanil, cáliz, copón, cruz procesional y custodia. También posee un magnifico Museo Parroquial en el que podemos encontrar libros corales, pinturas, ornamentos, vasos sagrados...
  • Bodegas Herruzo. El cultivo de la vid se inició en Lopera en el siglo XVIII, alcanzando su máximo esplendor a mediados del siglo XX. En los años 60 existían en Lopera 10 bodegas. Esta es la única bodega que existe en la actualidad y que sigue produciendo ricos mostos de la variedad Pedro Ximénez, aunque la empresa se encuentra inmersa en una reconversión.
  • Casa del Pueblo o Centro Obrero. Edificio social que adquirió protagonismo en los primeros años del siglo XX y que ha sido una institución y un lugar privilegiado de sociabilidad obrera. Se instaló en un antiguo convento y desarrolló una importante labor educativa y cultural. Fue inaugurada en agosto de 1919 y destruida por la Guerra Civil.
  • Hospital de San Juan de Dios y Casas Nobiliarias. El Hospital de Jesús Nazareno y San Juan de Dios es un edificio del siglo XVII, de dos plantas. Conserva un hermoso patio con doble arcada de columnas toscanas, los arcos son de medio punto en la parte baja y rebajados en la planta alta del edificio. En pocos metros alrededor se pueden ver numerosas Casas Nobiliarias que guardan su estructura original de los siglos XVII y XVIII: calle Real, Plaza y calle Bernabé cobo, Plaza de la Constitución, calle Corpus, calle Pablo Iglesias, calle San Roque, calle García de Leaniz... Mención especial merece la Casa-Palacio de Bartolomé Valenzuela, convertida hoy en una residencia de ancianos.
  • Ermita de Jesús Nazareno. Antiguo convento, es otro de los emblemas religiosos locales. De origen barroco, su planta presenta tres naves separadas por arcos de medio punto, coro alto a los pies, presbiterio rectangular con bóveda de media naranja y camarín que se cubre con bóveda oval. Mientras que en su exterior se aprecian contrafuertes, arcos trilobulados y frontón con pináculos. La ermita cuenta con dos notables retablos. El del presbiterio, de madera tallada y dorada, tiene arcosolio con logrado crucifijo y la imagen de de los Dolores en el ático; la escultura de Nuestro Padre Jesús es obra contemporánea de Gabriel Borrás; neoclásico, de un solo cuerpo separado en tres calles por pilastras corintias, se ornamenta geométricamente y lo corona en su ático el óleo del "Sueño de Jacob".
  • Casa de la Tercia o Pósito. Comunicada con el castillo a través de un pasadizo subterráneo, es un edificio construido probablemente en el siglo XV que sirvió para el almacenaje de grano en la Edad Moderna y como bodega en la Edad Contemporánea. Edificio con dos plantas independientes, la superior, con cubierta inclinada, se encuentra dividida longitudinalmente por dos grades crujías con seis arcos sobre pilastras cada una. La planta inferior, formada por doce arcos rebajados de ladrillo sobre pilastras de piedra. Las tres naves en que se divide la estancia se encuentran cubiertas por bóvedas de cañón rebajadas.
  • Museo de la Batalla de Lopera. Ubicado en la capilla calatrava del castillo, el museo contiene más de trescientas piezas procedentes de la guerra, muchas de ellas encontradas en el propio término municipal de Lopera. Destacar restos de proyectiles, bombas de mano, un teléfono y telégrafo, condecoraciones, prensa... La protagonista del museo es, sin duda, una maqueta que reproduce las acciones bélicas realizadas en el término municipal durante los días 27, 28 y 29 de diciembre de 1936.
     


Ayuntamiento de Lopera | Información Legal

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  Este proyecto ha sido incentivado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía. ORDEN 9 de mayo de 2006.